Elegir unos altavoces (2a parte)
31 Diciembre, 2006
En esta segunda parte de la entrega dedicada a los altavoces, prestamos especial atención a los subwoofers, muy populares en el mercado actual.
Todo equipo que se precie debe representar la mayor parte del rango posible, no solamente para asegurar toda la frecuencia fundamental, sino también para englobar el mayor número de armónicos audibles en los extremos del rango. En la parte más baja del rango (frecuencias subgraves), se usa un altavoz que goza últimamente de un gran auge en el Car Audio, pese a que muchas veces se le da un uso más encaminado a la espectacularidad que a la fidelidad propiamente dicha: el subwoofer.
ALTAVOZ DE SUBGRAVES
Para representar las frecuencias inferiores a los 90Hz (aproximadamente), se suele emplear un altavoz que se conoce como subwoofer. Por norma general, es el altavoz de mayor tamaño, debido a la gran cantidad de aire que necesita mover para reproducir con solvencia las frecuencias.
FRECUENCIAS NO DIRECCIONALES
Suele decirse que las frecuencias subgraves no son direccionales, porque no podemos acertar su procedencia exacta. Además, la longitud de onda aumenta cuanto más bajas son y, por lo tanto, se necesita mucho espacio para completar un ciclo. Por ello, por su gran tamaño y porque su mejor respuesta la ofrecen cuando están instalados en un recinto, lo más habitual este encontrar este tipo de altavoces ubicados en el maletero de los vehículos que integran un equipo completo de Car Audio.
EL SONIDO DEL SUBWOOFER
Como decíamos, los subwoofers parecen estar de moda, gracias en parte a tendencias musicales como el house, el dance o el hip hop. No obstante, en muchas piezas antiguas de música clásica o jazz ya se podían apreciar estas frecuencias en instrumentos como contrabajos, tubas o bombos, citando únicamente alguno de los ejemplos más comunes. Dicho esto, podemos afirmar que este tipo de altavoces no se limitan únicamente a un tipo de estilo concreto, sino que pueden aportar una mayor profundidad y más cuerpo al sonido, completando el rango con los graves más bajos. No obstante, conviene ajustar los subwoofers con tino, pues un exceso de pegada puede, además de emborronar la correcta tímbrica del resto del equipo, resultar molesto y perjudicial.
FORMAS Y TAMAÑOS
El mercado ofrece desde los clásicos subwoofers redondos, los más usados y los que mejor sonido suelen aportar, hasta otros de formas cuadradas o triangulares. Centrándonos en los primeros, de ellos podemos decir que sus dimensiones suelen venir reflejadas en pulgadas por diámetro, siendo los más recurrentes tanto los de 10” y los de 12”, aunque también se fabrican desde pequeños modelos de 6” hasta monstruosidades de más de 20”.
CANTIDAD DE SUBWOOFERS POR EQUIPO
Gracias a la poca o nula direccionalidad de las frecuencias subgraves, podemos permitirnos usar un único altavoz de este tipo y hacerlo funcionar en mono. Introducir más de un subwoofer, pues, únicamente tiene sentido si buscamos una mayor cantidad de presión sonora. En la mayoría de ocasiones bastará con uno solo.
POR QUÉ USAR UN RECINTO
Existen subwoofers que no necesitan recinto, los llamados “free-air”, pero la inmensa mayoría de ellos (los más fiables musicalmente hablando), necesitan ineludiblemente un recinto para controlar su movimiento y respuesta. Dicho recinto deberá diseñarse en función del tamaño y las características del altavoz, con el objetivo de lograr el resultado perseguido.
TIPOS DE RECINTO
Los tipos de recinto más empleados son el sellado y el del tipo Bass-Reflex. Por lo general, el sellado aporta un golpe más seco, ocupa menos espacio y ofrece más facilidades en el diseño de su estructura. El Bass-Reflex, por su parte, se caracteriza por presentar un orificio llamado puerto Reflex y por no ser totalmente cerrado, lo que aporta mayor presión y un golpe algo más profundo, sobre todo si su diseño no es correcto. En estos dos recintos se recomienda filtrar en paso bajo la señal que llega al subwoofer.
El resto de tipos de recinto son propios, sobre todo, de usuarios con conocimientos avanzados. Los más conocidos son el Pasobanda de cuarto orden, que viene a ser un cajón con doble recinto que combina sellado y Bass-Reflex, y el Pasobanda de sexto orden, que combina un doble recinto con la arquitectura en Bass-Reflex. Usando este tipo de pasobanda no es necesario un filtro pasobajos, pues su rango lo corta el mismo recinto.
DÓNDE Y CÓMO INSTALARLO
El subwoofer es el único altavoz que puede estar instalado detrás del oyente sin riesgo a estropearnos la escena. Y es que, sobre todo en la música grabada en estéreo, cabe recordar que solamente están justificados otros tipos de altavoces en la parte trasera, bien por gusto personal, o bien cuando necesitamos canales de efectos traseros o envolventes, por ejemplo a la hora de equipar un monitor trasero.
AMPLIFICACIÓN DEL SUBWOOFER
Si para mover y controlar cualquier altavoz es recomendable amplificarlo externamente, en el caso del subwoofer es necesario. Sus grandes dimensiones requieren de una potencia considerable y, por tanto, el único modo de exprimirlo al máximo es moverlo con la ayuda de una etapa, ya sea puenteada o monofónica. También es posible hacerlo mediante el Trimode, aunque es menos aconsejable. Igual o más desaconsejable que tratar de mover un subwoofer directamente con la escasa potencia de la fuente de sonido.
CONSEJOS ÚTILES
El subwoofer debe presentar, aproximadamente, el doble de vatios RMS que el resto de altavoces, para que el sistema esté compensado. La elección de los altavoces es muy subjetiva en el momento de la compra, pero, a la hora de elegir un altavoz de subgraves, todavía lo es mucho más. Así pues, asegurarnos una potencia óptima, un recinto adecuado y una calidad compensada resulta ya todo un triunfo.
Juan Antonio García
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