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Test: Toshiba HD-XE1

19 Mayo, 2008

La absurda muerte del HD DVD, a manos de un complot de intereses comerciales de las grandes marcas de hardware y los estudios cinematográficos, ha dejado víctimas como la que nos ocupa en estas líneas, el espléndido Toshiba XE-1. Repasamos aquí sus principales características, a modo de epitafio.

Desde el inicio de lo que se ha dado en llamar guerra de la alta definición, el reparto de papeles entre los defensores del Blu-ray, con Sony como estandarte, y los incondicionales del HD DVD, con Toshiba a la cabeza y, en un segundo y tímido plano, Microsoft, llevó al sector a momentos de incertidumbre en la lucha por la hegemonía del soporte óptico estándar para los 1080p.
Finalmente, cautivo y desarmado el ejército rojo (es decir, el HD DVD), entre las víctimas de tan cruenta guerra encontramos joyas como este descatalogado Toshiba XE-1, un reproductor de HD DVD también compatible con el DVD de toda la vida; es más, un reproductor ideal para acercar el DVD a la alta definición y óptimo para conseguir una calidad de vídeo asumible por un televisor de última generación.
A simple vista, el consistente y rotundo XE-1 es un reproductor pesado, pero bonito a la vista y con una calidad de construcción magnífica, gracias a su aspecto entre metálico y tecnológico, con reminiscencias retro, pero en todo caso elegantísimo.

DESCATALOGADO, NO DESFASADO
No deja de ser una paradoja que analicemos un producto ya retirado del mercado, que reproduce un estándar obsoleto como el HD DVD, pero conviene señalar tres aspectos cruciales. En primer lugar, se trata de una de las mejores opciones, sino la mejor, para disfrutar de los contenidos en DVD en un sistema de alta definición, gracias al chip escalador Reon XV. Y en segundo lugar, conviene considerar que su precio de salida, cuando apareció hace alrededor de un año, rondaba los mil euros, y que quizá pueda encontrarse de saldo por aproximadamente una cuarta parte de su precio. Por último, el estándar HD DVD, también conocido como HD DVD I el Breve, ha dejado tras de sí un abanico de películas de alta definición nada desdeñable en castellano, alrededor de unas seiscientas, y además de región libre, siendo todavía muy sencillo encontrar en webs especializadas en ventas de software de todo el mundo copias por menos de seis euros, de distribuidoras como Warner, Paramount y Universal. Es decir, alta definición a precio de DVD de saldo. ¿Quién da más?

DE TODO, Y TODO BUENO
Tras un arranque algo lento, se accede a un carrusel de funciones que denotan lo avanzado de su arquitectura. Por lo que respecta a su hardware, poco que objetar, aun teniéndolo en cuenta para trabajar en conjunción con el más avanzado de los sistemas de amplificación: salidas de vídeo compuesto, S-Vídeo, componentes, HDMI 1.3 y, en materia de sonido, salidas 5.1 analógicas, digital óptica y coaxial. Vamos, lo necesario para disfrutar de la alta definición en todo su esplendor, aunque los puristas del audio le achaquen la falta de salidas 7.1 para grandes sistemas de cine en casa.

EN LA PRÁCTICA
En cuanto a sus posibilidades de reescalado, nada que objetar: las películas en SD/DVD cobra una nueva vida, gozan de mayor tridimensionalidad, el ruido de la imagen queda aminorado y, en general, las películas lucen espectacularmente. Las posibilidades de manejo de la imagen son profundas, gracias a un menú que permite reducir los diversos ruidos de la imagen, como el de mosquito, y calibrar el contraste, el color y el brillo con una escala muy personalizable.
Por supuesto, en la reproducción de HD DVD se abre un mundo de experiencias audiovisuales muy llamativo, con imágenes de grandes matices, profundas y ricas en tonalidades diversas, con un contraste entre planos excelso. En definitiva, nada que ver con lo que conocemos. Sin ser un paso como el tan trascendental peldaño que subió el DVD con respecto al VHS, los más sibaritas disfrutarán y apreciarán el cambio, sin duda. Aunque no esté ya en el mercado.

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